Cuando una página web no termina de funcionar, es habitual pensar que necesita algo más: una nueva sección, más imágenes, algún efecto visual, un vídeo, más información sobre los servicios o incluso un rediseño completo.
Sin embargo, añadir elementos no siempre mejora una web. En muchos casos ocurre exactamente lo contrario.
Una página puede estar perfectamente diseñada y, aun así, no cumplir bien su función si la persona que la visita no entiende qué puede encontrar en ella, por qué debería interesarle y cuál es el siguiente paso.
Cada página debería tener un propósito
Antes de decidir cómo diseñar una página, conviene definir qué queremos conseguir con ella.
El objetivo de una página de servicios puede ser recibir una solicitud de presupuesto. El de una tienda online, facilitar la compra de un producto. El de una página de contacto, iniciar una conversación. Y el de un artículo del blog puede ser llevar al lector hacia otro contenido o acercarlo a uno de nuestros servicios.
Parece evidente, pero es fácil perder este objetivo durante el proceso de diseño.
Cuando esto ocurre, empezamos a incorporar elementos porque visualmente funcionan, porque los utiliza la competencia o porque creemos que una web necesita determinadas secciones para estar completa.
El resultado suele ser una página con mucha información, pero poca dirección.
El diseño también consiste en eliminar
Un buen diseño web no se mide por la cantidad de recursos que utiliza, sino por la capacidad de organizar la información y establecer prioridades.
Cada texto, imagen, botón o sección debería cumplir una función.
Si una sección no ayuda a comprender la propuesta, generar confianza, resolver una duda o avanzar hacia el objetivo de la página, probablemente convenga plantearse si realmente es necesaria.
Esto no significa que todas las webs deban ser minimalistas. Significa que cada elemento debe tener una razón para estar ahí.
Una prueba sencilla para tu web
Elige una de las páginas más importantes de tu web y responde a estas tres preguntas:
- ¿Qué quiero que entienda una persona cuando llegue a esta página?
- ¿Qué quiero que haga después?
- ¿Hay algún elemento que esté dificultando ese recorrido?
Responderlas puede revelar problemas que no se solucionan cambiando colores, fotografías o tipografías.
Porque antes de añadir una nueva sección, quizá lo que necesita tu web es algo mucho más sencillo: tener claro su objetivo y diseñar alrededor de él.
¿Tu web necesita una segunda mirada?
Si tienes una web que no termina de funcionar como esperabas, puedo analizarla desde una perspectiva de diseño, estructura y experiencia de usuario y ayudarte a identificar qué merece la pena mantener, qué conviene replantear y dónde están las principales oportunidades de mejora.
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